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La nueva derecha libertaria

La patética y aberrante marcha antifasista en contra de Milei

Estos zurdos imbéciles como siempre con su insania y carencia de moral a cuestas , usan de escudo a los más frágiles .¿qué esperábamos  de estos socialistas? ¿Otra cosa? Si son capaces de mutilar genitales con la fantasiosa ideología de género, en Europa y parte de Canadá estas bestias están hormonando a niños, sometiéndolos a tratamientos de cambio de sexo. Esto es el populismo socialista en su expresión más grotesca: embaucadores, pervertidos, degenerados y empobrecedores.

La imbecilidad en su máxima expresión

En estos tiempos de confusión y manipulación, los opositores a Javier Milei han mostrado su verdadero rostro: el de la hipocresía y el oportunismo. Utilizan a los más vulnerables como si fueran escudos humanos en una batalla ideológica que no les pertenece. Se esconden detrás de los derechos de las minorías, especialmente del movimiento LGTB, no por un auténtico interés en la justicia social, sino para avanzar en sus agendas políticas personales.

Es patético ver cómo estos grupos se aprovechan de la fragilidad humana, manipulando a aquellos psicologicamente mas fragiles , convirtiendo sus luchas en meros peones en su tablero de ajedrez político. El movimiento LGTB y su   uso de los más débiles en la marcha menores y ancianos como escudos humanos   , en manos de estos oportunistas, se ha distorsionado hasta convertirse en una herramienta de propaganda, donde la verdadera esencia de la lucha por la igualdad y el respeto se ha perdido en el ruido de la politiquería y el globalismo .

 

Estos opositores y movimientos de wokismo ; buscan controlar. No quieren liberar; quieren someter. Su discurso de “protección” es, en realidad, un disfraz para su manipulación y control. La crítica a Milei se convierte en un pretexto para desacreditar a cualquiera que no siga su línea de pensamiento, utilizando a los más débiles como carne de cañón en su guerra ideológica.

La Decadencia de la Sociedad Moderna

En este mundo, donde la virtud ha sido sustituida por la licencia, donde lo sagrado es profanado por la banalidad de la “tolerancia” y la “inclusión”, debemos volver a las raíces de nuestra civilización. La modernidad ha traído consigo una plaga de relativismo moral que corrompe las bases mismas de nuestra cultura. Los movimientos LGTB y los globalistas no son más que síntomas de esta enfermedad social, que busca desintegrar la familia tradicional, la nación y, en última instancia, el orden divino.

El Orden Natural y la Ley Natural

La naturaleza nos ha colocado en un universo ordenado, donde cada ser tiene su lugar y función. La idea de que uno puede cambiar su esencia, su género o su orientación sexual, es un desafío directo a la ley natural que rige nuestras vidas. Este no es un debate sobre “derechos”; es una rebelión contra la realidad misma. Los defensores de estos movimientos son, en esencia, revolucionarios que desean subvertir el orden natural bajo la máscara de la “justicia social”.

La Manipulación Política y la Corrupción Moral

Lo que se presenta como progresismo es, en verdad, una forma de tiranía moral. Los globalistas y los progresistas buscan un control totalitario disfrazado de empatía. Utilizan a los más débiles, aquellos que buscan identidad en la confusión del género, como peones en su juego de poder. Esta manipulación no es solo política; es una manipulación del alma humana, llevando a la sociedad a un estado de nihilismo donde no existen más verdades absolutas, sino solo opiniones y sensaciones.

 

La Necesidad de un Retorno a la Tradición

Debemos recuperar la noción de virtud, donde la moralidad no se base en la conveniencia o en la emoción del momento, sino en principios eternos. La familia, la comunidad, la nación – estas son las estructuras que han mantenido a la humanidad por milenios. La izquierda, con su anhelo de “cambio”, no entiende que el cambio verdadero viene de la preservación de lo bueno, no de la destrucción indiscriminada de lo existente.

La Batalla por el Futuro

Estamos en una guerra cultural, una lucha por el alma de nuestra civilización. Los defensores de lo que llaman “progreso” son, en realidad, heraldos de la decadencia. El verdadero progreso es el que se alinea con la naturaleza humana y con la sabiduría de nuestros ancestros. No podemos permitir que nuestra sociedad se pierda en la ilusión de una “libertarios” que no es más que licencia para la destrucción de lo sagrado y lo verdadero.

 

Conclusión

 

La lucha de hoy no es solo política; es ontológica, es por la esencia misma de lo que significa ser humano. Debemos ser guardianes de nuestra herencia cultural y moral, resistiendo a aquellos que desean redefinir la humanidad a su imagen y semejanza, que es una imagen distorsionada y corrompida. Solo a través de un retorno valiente a nuestros valores tradicionales podremos salvar a nuestra sociedad de la ruina moral y cultural que amenaza con consumirla.

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